Cuando se entraba en el minuto 60 del encuentro contra el Basilea, el tiempo pareció detenerse. El cuerpo de Iniesta había dicho basta. Una lesión en el cuádriceps hizo que la fría noche en el Estadio pasase a ser gélida.
Andres Iniesta sufrió hace unos meses un pinzamiento del menisco externo de la rodilla derecha. Una lesión en el menisco supone una retracción de las partes blandas, una disminución de la distancia entre superficies articulares, y con ello, el riesgo de padecer una rotura fibrilar, distensión o contractura en la musculatura del muslo.
La rodilla es, probablemente, la articulación más complicada del cuerpo humano. Anatómicamente, se compone en su estructura ósea por la parte distal del fémur, la parte proximal de tibia y peroné, y por delante de la rotula. Los meniscos se encuentran interpuestos entre ellos, y los ligamentos (cruzados y laterales) mantienen unida toda esta estructura.
Así pues, son muchos los factores que entran en juego en un movimiento de rodilla, y por ello, ante una caída, esta articulación es la más temida por jugadores, entrenadores, directivos y afición.
Ayer, nuevamente, la pierna derecha del jugador fue la protagonista en el Camp nou. Una rotura del septum intramuscural del recto anterior de dicha pierna sorprendió a todos los espectadores.
El recto anterior es un conjunto de fibras musculares que pertenecen al cuádriceps (responsable de la extensión de rodilla). La rotura que sufre Iniesta está situada justamente, como hemos comentado, en la estructura tendinosa denominada septum intramuscular, cuya ubicación es próxima a la cadera; aún así, la lesión afecta al funcionamiento general del recto anterior, y por ello, de la rodilla nuevamente.
¿Ha podido predisponer la primera lesión de menisco a padecer la rotura del septum intramuscular del recto anterior?
La continuidad de la fuerte actividad deportiva puede someter un menisco “ya tocado” a mayores esfuerzos, y facilitar con ello el riesgo de que éste muestre queja con mayor facilidad, así como sus estructuras anexas.
Haciendo una relación directa entre las dos lesiones, sabemos que el recto anterior se inserta en la tuberosidad de la tibia, pasando por encima la rótula, a través del ligamento rotuliano. Por otro lado, un exceso de presión en la rodilla debido a una previa afectación de menisco, provoca generalmente, un aumento de tensión en los ligamentos y tendones cercanos a la cápsula articular. Así pues, la afectación del menisco externo que padeció Iniesta, pudo aumentar la tensión del tendón rotuliano, y con ello afectar el estado de las fibras del recto anterior.
Así mismo, la falta de elongación y flexibilidad de las mismas fibras, ha podido ser el detonante de la actual ruptura de esta estructura tendinosa que hoy llena las portadas de todos los periódicos deportivos, el septum intramuscular del recto anterior. Los culés tardaremos en olvidar este “curioso vocablo” que ha hecho recordar tiempos pasados, al menos, las próximas seis semanas en que, el centrocampista, permanecerá lejos del terreno de juego.
No sabéis como nos dolió la lesión de Iniesta
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