Aquel que hubiese apostado por los dos triunfos seguidos del Caja Laboral en el Palau debe estar celebrándolo con Cava, pues seguro estaba muy bien pagado. Y los ha merecido de todas todas, pues siempre ha sido él quien ha mandado en el parquet, haciendo invisibles todas las virtudes que habían hecho de los azulgrana imbatibles.
Si en el primer partido, al Barça le faltó juego interior, hoy en todo el partido echó en falta el juego exterior. Se fue al descanso con 5 puntos de ventaja, logrados por el poderío de su juego interior, que en defensa hizo que el Baskonia no consiguiese ningún rebote ofensivo y dejó a Splitter en 0 puntos y en ataque capturó 8 rebotes y anotaba de manera fluida, sobre todo gracias a Morris, el mejor de los locales.
Resultaba curioso ver cómo tras 20 minutos, Splitter y Navarro se iban a los vestuarios sin ningún punto en su casillero. Con todo fue un partido intenso, en el que los visitantes no permitieron que el Barça tuviese nunca más de 6 puntos de ventaja, y es que tuvo oportunidades para hacerlo.
Pero la chispa que ha hecho a los de Pascual imparable durante toda la temporada, parece que les ha abandonado en esta final. En las muchas posiciones de ataque que tuvo el Barça para romper el partido, siempre pasaba algo que les privaba de anotar. A reglón seguido anotaba el Caja Laboral, ajustando el marcador de nuevo.
Y es que en Basket los pequeños detalles son muy importantes. Y más cuando hay tanta igualdad entre ambos equipos, mucha más de la que se presuponía tan solo hace 3 días. Siguió la misma tónica tras la reanudación. El Baskonia penalizaba cada error del Barça, que a pesar de estar siempre por encima, tiraba por la borda todas y cada una de los ataques que le permitían irse en el marcador.
A medida que pasaban los minutos, el partido se convirtió en un auténtico correcalles, nadie tenía el control y aquella sensación que siempre se tiene cuando se ve a este Barça no se tenía. Es decir, en el ambiente se intuía que de llegar con el marcador apretado, el Barça no sería capaz de llevarse la victoria, ya que en ningún momento los locales consiguían anotar con facilidad.
Ni con los puntos de Lakovic se rompió el partido y se llegó al último cuarto con el Barça 6 arriba, con Splitter sin estrenarse y con Navarro con una sola canasta en el partido. Se llegó al mismo punto que en el primer partido, de distinta forma, pero con mucha más inseguridad en los locales, ya que en el primer partido siempre parecía que en cualquier momento pudo haber roto el encuentro.
Y el medió subió, y a que niveles cuando el Caja Laboral se puso a dos y durante varios minutos cada ataque visitante era una opción para igualar o ponerse por delante, ya que el Barça continuaba sin encontrar el acierto exterior y el Baskonia había cerrado la pintura, quizá por el cansancio de Morris, que no pasó por el banquilla en las clásicas rotaciones de Pascual.
Pero a falta de 3 para terminar el partido lo consiguió. Gracias a un sensacional Marcelinho los hombres de Pascual se ponían cuatro arriba y dejaban al Barça a una situación agónica. Se olvidaron de hacer todo lo bueno que han ejecutado durante la temporada, ejecutaron tiros sin haber movido la bola dentro fuera e instalaron el nerviosismo en la grada, que veía como la derrota mucho más cerca que la victoria.
Y así fue finalmente. El Barça no encontró nunca imponerse a su rival. Ni cuando iba por arriba ni cuando fue por abajo, que se vio a un equipo desdibujado, sin dirección en la pista, ya que Ricky naufragó cuando intentaba encontrar a sus compañeros, y Navarro estaba desaparecido en combate. Al final
Si hay algún equipo capaz de ganar dos veces seguidas en Vitoria es el Barça. Pero no este, el de hace 2 meses. Aunque sinceramente, se nos antoja dificilísimo visto lo visto. De 80 minutos, en solo 2 hemos visto algo de aquel equipo, que en tan solo 48 horas ha pasado de ser considerado capaz de luchar por los Play off de la NBA a perder dos partidos seguidos en su pista.
No sabéis que bajón tenemos.
The Digital Garden.
ARGENTINA 1 –NIGERIA 0
De la selección argentina, por el renombre de sus futbolistas y el que su entrenador conquistó en las canchas hace ya muchos años (y que se va a cargar en su carrera de técnico), esperábamos un concierto para violín y orquesta, y lo que escuchamos fue una serenata de vuvuzelas…
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada